Trastorno de pánico y crisis de angustia

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¿Qué es el Trastorno de Pánico y Crisis de Angustia?

El trastorno de pánico es un tipo de ansiedad que se caracteriza por la aparición de crisis de angustia súbitas, intensas y abrumadoras, que suelen aparecer de manera inesperada. Estas crisis no son peligrosas, pero generan un malestar intenso y pueden afectar la vida diaria de quienes las padecen.

 

Durante una crisis, la persona experimenta una fuerte activación física y emocional, con una sensación de amenaza inmediata, como si estuviera ante un peligro real. Esta percepción provoca miedo extremo, inseguridad y la sensación de pérdida de control, incluso llegando a creer que puede sufrir un infarto o un colapso mental irreversible.

 

El trastorno de pánico suele desarrollarse de forma repentina, y una vez que aparece una crisis, es común que se repita con distinta frecuencia e intensidad. El mayor riesgo es que la persona empiece a modificar su vida cotidiana para evitar nuevas crisis, limitando su exposición a situaciones que percibe como peligrosas o en las que cree que no podrá recibir ayuda. Esta conducta de evitación puede derivar en lo que se conoce como agorafobia, aumentando la limitación funcional y afectando la calidad de vida.

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DEL TRASTORNO DE PÁNICO Y CRISIS DE ANGUSTIA?

El trastorno de pánico se desarrolla por la combinación de factores biológicos, psicológicos y conductuales. A nivel biológico, algunas personas tienen mayor sensibilidad a la adrenalina y a otros neurotransmisores relacionados con la ansiedad, lo que provoca que perciban situaciones cotidianas como más amenazantes de lo normal.

 

Desde el punto de vista psicológico y conductual, los pacientes suelen interpretar de forma catastrófica los síntomas físicos, como un aumento del ritmo cardíaco, y tienden a evitar situaciones que creen pueden desencadenar una crisis. Esta interacción entre la activación fisiológica, los pensamientos ansiosos y la conducta de evitación favorece la aparición y repetición de las crisis de angustia.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DEL TRASTORNO DE PÁNICO Y CRISIS DE ANGUSTIA?

Durante las crisis de angustia, los pacientes pueden experimentar una combinación de síntomas físicos y psicológicos, entre los que se incluyen:

  • Sensación de ahogo o presión en el pecho
  • Miedo a morir o perder el control
  • Nerviosismo, tensión e irritabilidad
  • Inquietud, agobio y preocupación intensa
  • Insomnio de conciliación o pesadillas
  • Llanto como mecanismo de alivio
  • Sensación de amenaza por miedo a enfermedades graves o irreversibles
  • Alteraciones digestivas o musculares
  • Mareos, sudoración excesiva, temblores o tics
  • Necesidad frecuente de ir al baño

 

Aunque las crisis son intensas y angustiosas, no representan un peligro inmediato para la salud. Sin embargo, si no se tratan, pueden repetirse con frecuencia y contribuir a la aparición de agorafobia.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO PARA EL TRASTORNO DE PÁNICO Y CRISIS DE ANGUSTIA?

El tratamiento del trastorno de pánico es seguro y eficaz, especialmente cuando se inicia cuanto antes, para evitar la progresión hacia la agorafobia. Normalmente combina psicoterapia y tratamiento farmacológico:

 

PSICOTERAPIA

Ayuda a identificar y modificar pensamientos irracionales, aprender técnicas de afrontamiento y reducir la ansiedad ante situaciones que pueden provocar nuevas crisis.

 

MEDICAMENTOS

Antidepresivos ISRS: Previenen la aparición de nuevas crisis de ansiedad. Su efecto tarda varias semanas, por lo que inicialmente se pueden complementar con:

Ansiolíticos: Se utilizan de forma mantenida o a demanda durante las crisis para un alivio rápido de los síntomas físicos. Su uso debe ser supervisado por un psiquiatra, ya que el riesgo de dependencia aumenta si se prolonga demasiado.

 

El objetivo es eliminar las crisis en pocas semanas, combinando la psicoterapia y la medicación de forma controlada, evitando la cronicidad y la dependencia de ansiolíticos.

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