El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad caracterizado por la presencia de obsesiones y compulsiones que interfieren de forma significativa en la vida cotidiana.
Es normal comprobar las cosas dos veces —por ejemplo, revisar si la puerta está cerrada o la cocina apagada—, pero en las personas con TOC esta necesidad se vuelve persistente, repetitiva y difícil de controlar. Los pensamientos y rituales se vuelven una fuente constante de ansiedad y pueden llegar a afectar el trabajo, los estudios, las relaciones sociales y la calidad de vida.
Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes e intrusivos que la persona reconoce como exagerados o irracionales, pero que no puede dejar de tener. Estos pensamientos provocan una gran ansiedad y suelen centrarse en temas como la limpieza, la contaminación, el orden, la seguridad o el miedo a causar daño. Para aliviar esa ansiedad, la persona puede recurrir a ciertos comportamientos o rituales.
Las compulsiones son actos o rutinas repetitivas que el paciente realiza para reducir la ansiedad provocada por las obsesiones. Aunque proporcionan un alivio temporal, refuerzan el ciclo del trastorno y pueden llegar a condicionar gravemente la vida diaria.
Entre los comportamientos compulsivos más comunes se encuentran el lavado excesivo de manos o del cuerpo, el orden meticuloso de objetos, el recuento de cosas, o la verificación constante de puertas, luces o electrodomésticos.
Las personas con TOC suelen dedicar más de una hora al día a estos pensamientos y rituales, y en muchos casos, el trastorno interfiere con la asistencia al trabajo, a la escuela o con la vida social.
