Trastorno ansiedad generalizada

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¿Qué es el Trastorno de Ansiedad Generalizada?

El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por la presencia de preocupaciones excesivas ante circunstancias cotidianas, incluso cuando existe poca o ninguna razón para ello. Estas preocupaciones, de carácter patológico, generan una notable tensión emocional que puede manifestarse con síntomas físicos como sensación de ahogo, palpitaciones, presión en el pecho, desasosiego, dolores de cabeza o cuello, irritabilidad y dificultad para relajarse.

 

Tradicionalmente, estos cuadros no se diagnosticaban correctamente y se atribuían a “personas nerviosas” que se preocupaban en exceso, sin recibir el tratamiento adecuado. Afortunadamente, esta percepción ha cambiado: hoy en día el trastorno se identifica con mayor facilidad y disponemos de tratamientos eficaces y seguros que permiten aliviar el sufrimiento y mejorar el bienestar de quienes lo padecen.

 

El trastorno de ansiedad generalizada suele desarrollarse de forma lenta, comenzando habitualmente en la adolescencia o juventud. Sus síntomas pueden variar en intensidad, empeorando en épocas de mayor estrés. Es frecuente que las personas afectadas acudan al médico por síntomas como dolores de cabeza o problemas de sueño antes de obtener un diagnóstico preciso. En muchos casos, la terapia cognitivo-conductual, centrada en identificar pensamientos irracionales y modificar conductas disfuncionales, resulta especialmente útil, aunque a menudo es necesario complementarla con tratamiento psicofarmacológico.

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DEL TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA?

El trastorno de ansiedad generalizada puede tener un componente hereditario, aunque todavía no se sabe con certeza por qué algunas personas lo desarrollan y otras no. Los estudios muestran que varias áreas del cerebro están relacionadas con el miedo y la ansiedad, y en todos los pacientes con este trastorno se observa un estilo de pensamiento muy característico: tendencia al control, perfeccionismo, preocupación excesiva por pequeños detalles y dificultad para delegar tareas en otros. La ansiedad suele aparecer cuando algo se percibe fuera de su control o diferente a lo previsto.

 

Además, la ansiedad está vinculada al nivel de activación del cerebro, en especial a la actividad de la adrenalina. En nuestros antepasados, un aumento de adrenalina permitía reaccionar ante el peligro: preparar los músculos, acelerar la respiración y mejorar la concentración para cazar o huir. Actualmente, esta activación también se produce ante los desafíos diarios, lo que puede ser útil para resolver problemas.

 

Sin embargo, en las personas con trastorno de ansiedad generalizada, este nivel de activación se mantiene constantemente elevado. Esto provoca una tensión continua, incluso en momentos en los que deberían estar relajadas, y genera los síntomas físicos típicos del trastorno: palpitaciones, sensación de falta de aire, molestias digestivas y dolores musculares. Es como si el cuerpo estuviera permanentemente preparado para huir de un peligro, aunque este no exista.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DEL TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA?

Las personas con trastorno de ansiedad generalizada pueden presentar:

  • Preocupaciones excesivas por las actividades diarias
  • Dificultad para controlar sus preocupaciones constantes
  • Conciencia de que se preocupan más de lo necesario
  • Dificultad para relajarse
  • Problemas de concentración
  • Reacciones exageradas ante sorpresas
  • Dificultades para dormir o mantener el sueño
  • Cansancio constante
  • Dolores de cabeza, musculares, estomacales o molestias inexplicables
  • Dificultad para tragar
  • Temblores o tics (movimientos nerviosos)
  • Irritabilidad, sudoración excesiva, mareos o sensación de falta de aire
  • Necesidad frecuente de ir al baño

 

En general, los síntomas del trastorno de ansiedad generalizada se pueden agrupar en dos tipos: ansiedad cognitiva, relacionada con la tendencia a preocuparse, y ansiedad somática, que engloba los síntomas físicos derivados del aumento de la actividad adrenérgica.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO PARA EL TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA?

El tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada suele combinar psicoterapia y medicación, adaptándose a las necesidades de cada paciente.

 

PSICOTERAPIA

La terapia cognitivo-conductual es especialmente eficaz en este trastorno. Ayuda a la persona a identificar pensamientos irracionales, diferenciar la ansiedad normal, que nos permite afrontar los problemas diarios, de la ansiedad patológica que bloquea y limita la acción, y distinguir las preocupaciones racionales de las excesivas o irracionales. Además, enseña nuevas formas de pensar y actuar ante distintas situaciones, reduciendo la ansiedad y mejorando el bienestar emocional.

 

MEDICAMENTOS

Existen distintos fármacos utilizados en el tratamiento, aunque los principales grupos son:

 

Benzodiacepinas: Conocidas como ansiolíticos, proporcionan alivio rápido de los síntomas físicos de la ansiedad, pero no actúan sobre la ansiedad cognitiva. Su uso debe ser siempre supervisado por un psiquiatra y, generalmente, limitado a 2-4 semanas, asociado a un antidepresivo para reducir el riesgo de dependencia. Algunos ejemplos son bromacepam (Lexatin), diazepam (Valium), cloracepato (Tranxilium) y alprazolam (Trankimazin), este último especialmente potente y adictivo.

 

Antidepresivos: Aunque su nombre se asocia con la depresión, actualmente se usan más en el trastorno de ansiedad generalizada. Principalmente son inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), fármacos seguros, eficaces y sin potencial adictivo. Actúan sobre la ansiedad cognitiva, ayudando también a reducir los síntomas físicos. Su efecto tarda entre 3 y 4 semanas, por lo que durante ese periodo puede ser necesario complementar con un ansiolítico.

 

El psiquiatra es el profesional más indicado para recomendar el tratamiento más adecuado en cada caso. La combinación de terapia cognitivo-conductual y un tratamiento farmacológico supervisado sigue siendo la estrategia más eficaz y segura para el control integral del trastorno de ansiedad generalizada.

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