Trastornos de la personalidad

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Los Trastornos de la personalidad

Se considera que una persona tiene un trastorno de la personalidad cuando su forma habitual de pensar, sentir y comportarse se desvía de lo que se considera un patrón adaptativo y genera un sufrimiento significativo, tanto para ella como para quienes la rodean.

 

Es importante destacar que muchas personas presentan rasgos de personalidad distintos o “peculiares” sin que esto les cause problemas ni interfiera en su vida diaria; en estos casos no hablamos de un trastorno.

 

Un trastorno de la personalidad se da cuando rasgos normales de la personalidad, llevados a un extremo, provocan malestar, dificultades en las relaciones sociales, problemas en el ámbito laboral o limitaciones en la vida personal. Estas limitaciones suelen ser estables a lo largo del tiempo y se manifiestan en distintos contextos, afectando de manera persistente el funcionamiento general de la persona.

 

En lugar de centrarnos únicamente en lo que es “normal” o “anormal”, es útil pensar en términos de limitaciones funcionales: cuando los rasgos de personalidad interfieren de forma significativa en la vida diaria, pueden considerarse indicativos de un trastorno de la personalidad.

¿Cómo se abordan los trastornos de la personalidad?

Para evaluar el funcionamiento de una persona que puede padecer un trastorno de la personalidad, se suelen considerar tres criterios básicos:

 

  • Poca estabilidad frente al estrés: Una persona con funcionamiento adaptativo es capaz de interactuar con su entorno familiar, laboral o social, decidiendo cuándo tomar la iniciativa, cuándo modificar su ambiente y cuándo adaptarse a lo que ofrece el entorno. Se puede sospechar un trastorno de la personalidad cuando las estrategias para afrontar situaciones estresantes son limitadas, ineficaces y se repiten de manera constante pese a no funcionar.

 

  • Capacidad adaptativa reducida: Las personas con trastornos de la personalidad tienen dificultad para adoptar nuevas estrategias de afrontamiento, recurriendo a métodos rígidos y poco eficaces. Esto puede provocar una mala regulación emocional y una distorsión en la interpretación de los acontecimientos, dificultando aún más la adaptación al entorno.

 

  • Tendencia a generar círculos viciosos: Estas limitaciones hacen que los problemas existentes se perpetúen, que surjan nuevas dificultades y que las reacciones de los demás o del entorno refuercen estas dificultades, creando un ciclo que puede empeorar la situación.

 

Debido a la complejidad y múltiples facetas de los trastornos de la personalidad, el tratamiento requiere intervenciones combinadas y estratégicamente diseñadas. El enfoque terapéutico debe abordar todas las dimensiones del trastorno a través de un proceso continuado de aprendizaje, en el que la colaboración activa entre paciente y terapeuta es clave para lograr una mayor satisfacción y éxito terapéutico.

 

En nuestra consulta ofrecemos un abordaje integral del tratamiento de los trastornos de la personalidad, con especialización en personas que presentan trastorno límite de la personalidad, trastorno histriónico, trastorno evitativo y trastorno dependiente de la personalidad. Nuestro enfoque combina comprensión, apoyo clínico y estrategias terapéuticas adaptadas a cada individuo para promover un funcionamiento más adaptativo y mejorar la calidad de vida.

¿Cuáles son los tipos de trastornos de la personalidad?

Los trastornos de la personalidad se clasifican según dos grandes sistemas internacionales: el CIE-10 y el DSM-5, que coinciden en la mayoría de los tipos y agrupaciones. Actualmente, se suelen agrupar en tres categorías principales:

 

  • Sujeto extraño o excéntrico: incluye personas que muestran conductas o pensamientos poco convencionales o peculiares.

 

  • Sujeto inmaduro o dramático: aquí se incluyen trastornos como el TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD ↗ y el trastorno histriónico. Estas personas pueden mostrar emociones intensas, relaciones inestables y dificultades para regular sus impulsos.

 

  • Sujeto temeroso o ansioso: engloba trastornos como el trastorno evitativo y el trastorno dependiente de la personalidad, caracterizados por la inseguridad, la dependencia emocional o el miedo al rechazo y al abandono.

 

Esta clasificación permite orientar la evaluación y el abordaje clínico, facilitando el diagnóstico y la comprensión de los patrones de comportamiento, emociones y relaciones que presentan las personas con trastornos de la personalidad.

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